Inteligencia artificial y periodismo deportivo
19/10/2025
Javier Moñino
Corren tiempos interesantes. El siglo XXI nos ha traído la explosión y expansión de las redes sociales, que ya están completamente asentadas en el día a día de la sociedad. Ahora ha llegado, como un tsunami, la inteligencia artificial generativa, que va a cambiar (está cambiando) nuestra forma de trabajar, de organizar nuestro día e incluso de relacionarnos. Y sí, queridos compañeros, también será una realidad que afectará de lleno al periodismo deportivo.
En la investigación científica, en el derecho, en la medicina, en la informática, en la ingeniería, en el marketing… no hay campo que se pueda considerar ajeno a todo lo que supone el uso de estas herramientas, y el periodismo en general, y el deportivo en particular, no va a ser una excepción.
Igual que la llegada de la informática primero, de internet después o de las redes sociales en última instancia obligaron a los periodistas deportivos de todas las generaciones a reinventarse, a evolucionar y a adaptarse, la inteligencia artificial supone ya un reto para todos, porque es cierto que trae consigo muchas posibilidades interesantes, pero también una serie de riesgos y peligros inherentes a los que no podemos dar la espalda.
El desafío es encontrar, entre el mar de herramientas disponibles, aquellas que de verdad son prácticas, que nos ayudan a aumentar la productividad y que nos van a hacer mejores periodistas deportivos. Como ocurre con internet y con las redes sociales, hay un riesgo claro de perder el tiempo en tareas que no sirven de nada, de enfrascarnos en debates innecesarios o de terminar usando la herramienta para cosas que en nada tienen que ver con la profesión.
La posibilidad de transcribir un audio de cinco minutos en apenas unos segundos y de transformarlo de forma inmediata en una serie de frases en forma de titular; el poder de dejar al ordenador investigando sobre un equipo búlgaro de baloncesto para que nos presente un informe mientras nosotros estamos terminando de redactar un correo electrónico; o la posibilidad de dar un texto en bruto a un agente personalizado para que nos lo transforme en cuatro propuestas para diferentes plataformas de redes sociales son aspectos que ya existen, que ya están aquí y que se están utilizando. Pero el futuro es mucho más asombroso de lo que nos podemos imaginar y, por ello, se hace necesario coger este tren cuanto antes, porque cuando ya esté en marcha a toda velocidad, puede que sea demasiado tarde.
Pero todo ello sin olvidar que la IA es una herramienta poderosa, pero también con muchos riesgos, y por ello debemos utilizarla de forma responsable, ética y moderada. Responsable, porque hay que tener en cuenta que el factor humano siempre va a ser más importante; ética, porque no podemos apropiarnos del trabajo de una máquina y tenemos que ser conscientes de que, en muchos casos, puede plagiar o plasmar ideas de otros autores; y moderada, porque no vale para todo y su uso supone un gran gasto energético que tiene consecuencias en el medio ambiente.
Por tanto, y resumiendo mucho, mi recomendación para los periodistas deportivos es que no tengan miedo a la IA, que la prueben, que descubran sus posibilidades y que detecten los muchos casos de uso en los que estas herramientas les van a ayudar a ser más productivos y, por tanto, mejores profesionales.
Imagen realizada con ChatGPT